EL ENTORNO
El alma del Parque Natural Cabo de Gata–Níjar
¿Por qué visitar Cabo de gata?
Figuras de protección en Cabo de Gata
Internacionales
- Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM).
- Zona Ramsar (Humedal de Importancia Internacional).
- Red Europea y Global de Geoparques. (UNESCO)
- Reserva de la Biosfera (UNESCO).
- Hábitat Crítico para Cetáceos (CCH)
Nacionales y Autonómicas
- Parque Natural Marítimo - Terrestre (RENPA)
- Reserva Marina del Estado
- Bienes de Interés Cultura
- Inventario de humedales de Andalucía
Europeas (Red natura 200)
- Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
- Zonas de Especial Conservación (ZEC).
El Cabo de Gata
¿Pero qué es exactamente?¿Dónde está el Cabo de Gata? Es la pregunta que muchos se hacen. Sentimos comunicar que Cabo Gata hay muchos, y es que hablar de Cabo de Gata es hablar de mucho más que un solo concepto. Pero veamos a modo de introducción, y para que no te quedes con la duda, que podemos entender cuando hablamos de “El cabo”
El Cabo de Gata: Punto geodésico y accidente geográfico al que hace referencia el nombre, la punta del cabo en sí misma. Lugar más al sureste de la península Ibérica. Promontorio volcánico donde se asientan los cimientos de un antiguo castillo sobre el que se edifica el famoso faro con su nombre.
San Miguel de Cabo de Gata: Localidad y pedanía costera que pertenece a Almería ciudad y que se conoce por “Cabo Gata”. Famosas por sus salinas y su tradición marinera.
Sierra de Cabo de Gata: Sierra volcánica de origen submarino formada hace 14 millones de años en el mediterraneo. Se extiende desde la pedanía de la Fabriquilla, donde comienzan los acantilados que llevan hasta el faro, hasta el pueblo de Carboneras.
Parque Natural Cabo de Gata – Níjar: Espacio natural protegido creado en 1987. Primer parque natural de la provincia de Almería y de los pioneros como Parque Natural marítimo-terrestre en España. Comprende la sierra volcánica así como una zona de estepa mediterráneo que va desde las Salinas de Cabo de Gata hasta la localidad y pedanía de Retamar.
Espacio natural protegido
Hablar de Cabo de gata como espacio natural protegido es como hablar de Michael Phelps como deportista y la cantidad de medallas olímpicas que tiene. Este espacio natural por los caprichosos avatares del destino se libró de la especulación urbanística y desarrollista del litoral español entre los años 60 y 80 pudiendo preservar una cosa virgen y salvaje.
Actualmente este espacio natural protegido cuenta con innumerables e importantes figuras de protección de carácter nacional, europeo y mundial. Estas ponen de manifiesto la importancia y la exclusividad tanto de sus paisajes, hábitats y ecosistemas, como de la gran biodiversidad de flora y fauna o las peculiaridades geológicas.
La primera figura de protección que llega a este espacio natural es la de Parque Natural allá por el año 1987. Además cuenta con la catalogación especial de “marítimo-terrestre” debido a la singularidad de sus ecosistemas marinos y su biodiversidad a lo largo de sus 63 kilómetros de costa, protegidas hasta 2 millas náuticas desde el litoral. Según las ampliaciones originales este espacio cuenta con 37.500 hectáreas protegidas en tierra y 12.012 hectáreas protegidas en mar. Con sus 49.512 hectáreas se configura como el mayor parque natural de origen volcánico de España, superando en extensión a otros parques volcánicos como la Corona Forestal o el Archipiélago Chinijo.
Geografía
Cabo de Gata es la esquina sureste de la península ibérica. Un lugar donde el tiempo no pasó gracias a su aislamiento geográfico, permitiendo que llegase hasta hoy como el paraíso natural que conocemos. Su relieve combina acantilados que se alzan directamente sobre el mar, calas de todos los tamaños y colores, bahías abiertas, ramblas estacionales, lagunas y salinas, extensas llanuras y pequeñas formaciones montañosas que crean un paisaje tan diverso como reconocible.
El Cabo propiamente dicho se adentra en el Mar de Alborán, la gran cuenca occidental del Mediterráneo. Su cercanía a África a tan solo 155 km influye tanto en el paisaje como en la climatología. A lo largo de sus 63 kilómetros de costa, el territorio alterna entre la sierra que desciende hacia el mar, las bahías que se abren hacia el sur y el este y la amplia llanura litoral que acoge humedales y zonas salineras.
Cabo de Gata podría ser considerado como “las Islas Canarias de la Europa continental” gracias a su clima semiárido mediterráneo, uno de los más singulares del continente. Es uno de los lugares más secos y soleados de Europa, con solo 20–30 días de lluvia al año, principalmente en otoño, y más de 3.000 horas de sol al año, lo que se traduce en más de 300 días soleados. La temperatura media ronda los 20 ºC, con inviernos muy suaves. El viento moldea el paisaje y, aunque a veces sopla con fuerza, siempre deja algún lado del cabo resguardado, generando microclimas locales muy característicos.
Geología
Hablar de la geología del Cabo de Gata es adentrarse en uno de los paisajes volcánicos más singulares del Mediterráneo. Aquí, la tierra cuenta una historia escrita en lava, cenizas y antiguas erupciones submarinas que dieron forma a este territorio hace millones de años. El visitante no solo contempla montañas y acantilados: observa directamente el legado de un antiguo arco volcánico que emergió del fondo marino y que hoy constituye la mayor zona de origen volcánico de la península ibérica.
Las formaciones volcánicas, visibles en acantilados, domos y coladas solidificadas, muestran una variedad sorprendente de rocas ígneas como andesitas, dacitas y basaltos. La erosión, paciente y constante, ha esculpido estas masas endurecidas hasta crear perfiles abruptos, agujas rocosas, calas encajadas y plataformas naturales que revelan la compleja geología del parque. Cada pliegue, cada fractura y cada pared vertical deja al descubierto la memoria mineral del Mediterráneo.
El resultado es un paisaje geológico único, donde el carácter árido del entorno se mezcla con relieves formados en ambientes marinos profundos. El antiguo vulcanismo, activo entre hace 14 y 8 millones de años, dio lugar a estructuras como la Sierra de Cabo de Gata, los domos de Los Escullos, los resaltes de La Isleta del Moro o los arrecifes fósiles que aparecen dispersos por la costa. Todo ello convierte a este espacio en un auténtico laboratorio al aire libre, reconocido internacionalmente como Geoparque por su valor
Biodiversidad
La mayor sorpresa de este espacio natural protegido es sin duda alguna su biodiversidad, tan variada como los paisajes que ofrece. Todos ellos lugares salvajes y duros donde la supervivencia es un reto diario. Dicha circunstancia hace que en este lugar, a pesar de las apariencias, haya una gran diversidad de organismos, tanto en mar como en tierra y tanto de flora como de fauna. Además gracias a su aridez y aislamiento geográfico y su peculiar geografía e historia geológica encontramos en la región numerosos endemismos, seres vivos que solo se encuentran en este parque natural, en zonas próximas o en regiones del norte de África.
Si nos referimos a la flora, Cabo de Gata cuenta con más de 1000 especies de plantas terrestres, todas ellas adaptadas a este medio hostil. Incluso plantas americanas como la chumbera o los agaves se aclimataron a esta región y contribuyeron a crear paisajes para las pelis del salvaje oeste. Pero es en el agua donde se encuentra uno de los mayores tesoros ecológicos del Mediterráneo, la Posidonia Oceánica, planta endémica del mediterraneo y en serio peligro de extinción. Esta constituye un ecosistema en sí mismo para otras plantas y animales. Es una selva amazónica acuática y una de las plantas más antiguas del planeta, incluso coexistieron con los dinosaurios. Es sorprendente que una misma planta pueda vivir miles de años, como algunos clones que tienen hasta 100.000 años.
Hablar de animales es hablar también del medio marino. Allí los animales más impresionantes son ballenas, delfines o pequeños tiburones, sin olvidar a tortugas, calamares, mantas, rayas, morenas o pulpos. Pero los más comunes y abundantes son los pequeños invertebrados que viven en torno a la posidonia oceánica así como una gran variedad de peces. Antaño era frecuente encontrar grandes poblaciones de nacras, hoy prácticamente desaparecidas en el Mediterráneo. Fuera del agua las aves son el grupo más extenso gracias a los diversos ecosistemas del parque natural y en especial a sus salinas y lagunas. Se han llegado a catalogar en torno a 140 especies de aves. Destacar el flamenco rosa, búho real, águila perdicera y, sobre todo, la alondra ricotí, una de las aves más amenazadas de Europa. Para terminar con los terrestres mencionaremos zorros, jabalíes, erizos, liebres, cabras, ginetas. Sin olvidar una amplia variedad de reptiles y anfibios como ranas y sapos, serpiente o lagartos entre los que destaca el camaleón común, una de las especies más carismáticas del parque.
Cultural local
La cultura del Cabo de Gata nace del mar y de la tierra. Durante siglos, la pesca artesanal marcó el ritmo de la vida en sus pequeñas pedanías costeras. Las jábegas, los varaderos y la almadraba, conocida aquí como “la moruna”, fueron durante generaciones técnicas esenciales para la captura del atún y otras especies migratorias. Aquel sistema, introducido por fenicios y perfeccionado por musulmanes, dejó una profunda huella en la identidad marinera del cabo, donde aún se recuerdan los rituales, las cuadrillas de pesca y los oficios que dieron forma al carácter del litoral.
Pero el Cabo de Gata no solo vivió del mar: también fue un espacio de industria y comercio mucho antes de ser parque natural. Las Salinas de Cabo de Gata, activas desde la época romana, son la explotación industrial más antigua del territorio. Allí mismo se producía también el valioso tinte púrpura, elaborado a partir del múrice, que se exportaba a todo el Mediterráneo. En tierra firme, las sierras del parque fueron escenario de una destacada actividad minera: la extracción de alumbre, fundamental en la industria medieval del tintado de tejidos, y más tarde la célebre fiebre del oro de finales del siglo XIX, que convirtió Rodalquilar en un núcleo minero de referencia. Entre galerías, pozos, casas de operarios y lavaderos, aún permanecen las huellas de una época vibrante y dura que dejó una profunda marca en la identidad local.
El Cabo de Gata también es territorio de historias de frontera. Durante siglos, sus calas fueron escenario de piratería, tráfico marítimo, naufragios y encuentros entre dos mundos: el europeo y el norteafricano. Para proteger la costa se levantaron torres vigías, castillos y baterías defensivas como San Felipe, San Ramón, Mesa Roldán o la batería de Vela Blanca, a las que más tarde se añadieron los faros que aún hoy guían a los navegantes. En tiempos recientes, este paisaje árido y fotogénico sedujo a productoras de todo el mundo: desde Hollywood hasta los spaghetti western, pasando por rodajes contemporáneos de cine, videoclips y series. Cabo de Gata se convirtió así en uno de los grandes escenarios naturales del cine europeo.
La cultura local también se manifiesta en sus fiestas, su gastronomía y su literatura. Las celebraciones de San Miguel en la pedanía homónima, las romerías marineras, las comidas tradicionales: guisos de pescado, trigo, migas y tapas de productos locales, y la arquitectura popular de casas encaladas y cortijos dispersos forman parte del legado vivo de la zona. En la literatura, el paisaje del cabo ha inspirado obras fundamentales: Campos de Níjar de Juan Goytisolo, Puñal de claveles de Carmen de Burgos basado en el célebre Crimen de Níjar, y su universal relectura por Federico García Lorca en Bodas de sangre. Todas ellas han contribuido a fijar en la memoria colectiva la identidad áspera, hermosa y profundamente humana del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.